Así, hemos recibido algunos comentarios y consultas de vecinos interesados en proponer sus casas como edificios catalogados y la eventual obtención de subsidios para efectuar reparaciones y puestas en valor de ellas, etc.
En ese sentido, tenemos un caso muy cercano y digno de destacar por la importancia histórica del edificio de que se trata, pero también por el rol decisivo que han tenido y tienen sus propios habitantes en su revalorización. Hablamos del edificio hoy conocido con el nombre de Juan B. Justo, ubicado en Martín García 473 esq. Bolívar, a una cuadra del Parque Lezama.

Se trata de una pieza de corte racionalista inaugurada en 1913 y cuya historia comienza en 1910, cuando la Cooperativa El Hogar Obrero comenzó a ensayar un sistema de viviendas colectivas. Con ese fin adquirió el predio con frente a las dos calles donde se construyó el actual edificio de cinco pisos que alberga treinta y dos departamentos. Los trabajos fueron encomendados a la Sociedad Anónima Cooperativa Limitada de Artes y Oficios, la cual –además de ofrecer precios más bajos gracias a su estructura cooperativa- otorgaba a sus trabajadores ventajosas condiciones de horarios, salario y hasta seguro contra accidentes de trabajo, algo poco común en la época.
En el mismo predio funcionó también el primer esbozo de la Sociedad Luz, la universidad popular y biblioteca emblema del socialismo en Argentina fundada por Juan B. Justo, Alicia Moreau, Alfredo Palacios y Nicolás Repetto y que luego fuera materializada definitivamente en su actual ubicación de Suárez 1301, también en Barracas.
Marisabel, una de las vecinas del edificio nos cuenta:
“El 19 de noviembre del 2005 mi hija y yo nos mudamos al edificio Juan B. Justo, a un departamento situado en el último piso con vista a la calle Bolívar.
Luego de hablar con varios vecinos y con la gente del Consejo de Administración nos enteramos de que hacia tiempo estaban tratando de conseguir un ”préstamo especial” del GCBA para refaccionar el frente. Empezamos a averiguar y nos encontramos con que el GCBA otorgaba subsidios para los edificios con valor histórico y ayudaba a su puesta en valor.”
Ella y sus vecinos recopilaron y reunieron material histórico, lo presentaron al GCBA y luego de un peritaje lograron que el edificio obtuviera protección cautelar en primera instancia y finalmente estructural.

Gracias al esfuerzo conjunto de todos los copropietarios está siendo puesto en valor el interior del edificio y ya han refaccionado el hall de entrada reponiendo las placas de bronce originales en honor a Justo y Repetto. Actualmente se encuentran gestionando el subsidio destinado a recuperar el exterior del edificio para que vuelva a tener la importancia para la que fue concebido y poner en evidencia el gran valor patrimonial que posee.
Marisabel se entusiasma:
“Este es el objetivo del Consejo de Administración, que ha puesto y pone sus esfuerzos para llegar a esa meta con el apoyo de todos los vecinos. Es nuestro sueño poder reinaugurarlo con una fiesta cívica en homenaje a los señores Alicia Moreau de Justo, Juan B. Justo, Alfredo Palacios y Nicolás Repetto.”
Las crónicas cuentan que en el discurso inaugural –el 9 de julio de 1913- Justo resaltó el espíritu que había inspirado la construcción, refiriéndose a las virtudes del ahorro cuando es conducido por y para el pueblo y a la autonomía con que éste puede manejar sus propios intereses colectivos.
Con ese mismo espíritu estos vecinos se ocupan de su propia casa, pero a la vez le están devolviendo a Barracas y a la ciudad un edificio de enorme importancia histórica. Un ejemplo de coherencia, compromiso, solidaridad y responsabilidad social del cual sus fundadores estarían orgullosos.