miércoles 11 de febrero de 2009

VISTEME DESPACIO QUE ESTOY APURADO

"Vísteme despacio que estoy apurado!"

Cuentan que Napoleón Bonaparte se dirigió con esas palabras a su criado quien, apresurado en abotonarle la chaqueta, no lo hacía correctamente.

El apuro casi nunca es buen consejero; en el Parque Pereyra las cosas se están haciendo a gran velocidad aunque no necesariamente bien. El Ministerio de Espacio Público de la Ciudad ha iniciado trabajos cuyos resultados podrían ser bastante cuestionables.

*el parque hace pocas semanas, antes de su intervención*

La historiadora y vecina María Rosa Gamondés nos recuerda que el Parque debe su nombre a Leonardo Pereyra, quien donó las tierras para su creación como marco a la iglesia que planeaba construir. Fallecido en 1897, la obra fue concretada por sus herederos quienes donaron en 1904 a la Municipalidad cuatro manzanas para la conformación del espacio verde.

Ese mismo año comenzó a construirse el imponente edificio de la iglesia del Sagrado Corazón de Jesús de Betharram (hoy basílica), finalizada en 1907 y consagrada en 1908. Pocos meses después, el paisajista francés Carlos Thays (autor de los diseños de los bosques de Palermo, la Plaza de Mayo, el Jardín Botánico y la Plaza del Congreso) trazó los grandes lineamientos del parque y diseñó un espacio verde que debería actuar como marco de la basílica.

El mismo se inauguró en 1920 llevando hasta hoy la impronta inconfundible de Thays. Conjunto religioso y parque fueron concebidos como un todo: un parque que daba marco a la iglesia, que la abrazaba con su verdor, sus líneas curvas destacaban la cercanía con la naturaleza. Era un espacio para la recreación, sí, pero básicamente, un parque para la contemplación.

*foto de época: el lago concebido para reflejar la imagen de la basílica*

Como en tantos otros casos, la desidia y el abandono de años fueron dando cuenta de ese espacio verde fundamental de Barracas haciendo imperiosa su recuperación. Ahora bien, como decíamos al comienzo, las obras comenzaron prontamente y la pregunta que muchos nos hicimos fue: se respetará el valioso e histórico diseño original de Thays?

El arq. Marcelo Magadán, especialista en Gestión de Conservación de Patrimonio, analiza el proyecto en ejecución haciendo notar que:

- Se altera la traza original de Thays en los caminos internos para peatones y las calles que lo cruzan.

- Se reemplaza la tradicional granza (piedritas de ladrillo) por cemento.

- Los nuevos caminos no tienen en cuenta los árboles existentes.

- En las veredas exteriores se reemplaza las tradicionales baldosas calcáreas rojas por baldosones color gris.

- Se agregan luminarias que no guardan relación con las farolas existentes.

- Se modifica el lago original con el agregado de adoquines, que nunca existieron, en el borde.

- Se reemplazan los bancos tradicionales por otros de diseño moderno.

*las tradicionales baldosas calcáreas rojas son removidas*


*gaffe: Leandro o Leonardo Pereyra?*

*habría reducción en la superficie verde del parque*



En su informe, Magadán concluye que el proyecto en ejecución no mantiene ni el espíritu del proyecto de Thays ni el de 1940, época que se tomó como referencia, calificando lisa y llanamente de destrucción el proceso en curso.

Hoy nos hacemos algunas preguntas más:

No hubiese sido preferible y razonable invertir los 9.824.959,46 pesos en ejecutar un proyecto de restauración serio y respetuoso desarrollado en base a consultas con especialistas, historiadores y paisajistas? El ejemplo de la próxima recuperación del Parque Lezama demuestra que puede hacerse correctamente.

Por qué se desperdicia una oportunidad excepcional de volver a contar con un espacio verde único en Barracas con el esplendor que supo tener?

Esta vez –otra vez- le pusieron al revés la chaqueta a Napoleón. Eso sí: rapidísimo.

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Recomendamos especialmente visitar los siguientes vínculos:

Parque Leonardo Pereyra

Revisión pormenorizada y análisis crítico del proyecto en ejecución, reseña histórica del parque, etc.
La destrucción del Pereyra
por el arq. Marcelo Magadán

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